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Son muchos los factores que debemos tener en cuenta a la hora de contratar un fondo de inversión para nuestra cartera, pero en este artículo, comentaremos algunos de los más importantes.

  • Riesgo: Es importante que antes de contratar un fondo de inversión, tengamos claro en qué invierte y si encaja con nuestro perfil inversor. Muchas veces, miramos la evolución de un fondo, solo en los tramos en los que ha subido, y olvidamos valorar cómo se ha comportado cuando ha caído. Es por ello, que a la hora de seleccionar el fondo, deberíamos de preguntarnos ¿Sería capaz de aguantar en cartera con este fondo si el mercado se pone a caer? ¿Me causaría mucho estrés ver pérdidas en este fondo durante un tiempo prolongado? ¿Estoy dispuesto a asumir el riesgo del fondo al cambio de unas mayores perspectivas futuras de rentabilidad?.
  • Horizonte temporal: Clave para tomar una buena decisión. No es lo mismo invertir a un plazo de 6 meses, que hacerlo a un plazo de 10 años. Lógicamente cuanto menor sea nuestro horizonte temporal, menor riesgo deberíamos de buscar asumir en nuestra cartera. Es por ello, que el riesgo y el horizonte temporal, deben de ir “de la mano” a la hora de elegir un fondo de inversión adecuado.
  • Volatilidad: Una medida del riesgo del fondo. Cuanto mayor sea la volatilidad histórica del fondo, mayor riesgo tendrá este y por tanto, mayor riesgo asumiremos con nuestra inversión.
  • Correlación con la cartera: A la hora de buscar un fondo de inversión, es bueno pensar en el factor diversificador que aporta a nuestra cartera. Si por ejemplo tenemos solo fondos de renta variable española, no estamos diversificando adecuadamente la cartera y por tanto asumimos más riesgo. Una vez que hemos seleccionado un fondo que nos encaja por riesgo y horizonte temporal, es bueno valorar si encaja dentro de la cartera que ya tenemos y si contribuye a diversificarla, o es “más de lo mismo”. También es importante analizar, cómo puede comportarse ese fondo en cada escenario de mercado. Si por ejemplo tenemos solo fondos de bolsa, lo normal sería que cuando la bolsa se caiga, nuestros fondos también lo hagan. Seleccionar en este caso un fondo que se comporte de manera inversa al comportamiento de la bolsa, puede ser una decisión muy positiva para la cartera.
  • Alfa del fondo: El alfa, es el valor que le aporta el equipo gestor a la evolución del fondo. Es decir, la rentabilidad “extra” que le aporta el trabajo de los gestores a la evolución del fondo. Esto se puede ver si comparamos la evolución del fondo con su índice de referencia o “Benchmark”. Cuanto más se aleje la evolución del fondo de su índice de referencia, más alfa le está aportando el gestor. Lógicamente, un fondo con mucho alfa, es más atractivo para incluir en cartera que uno que no lo tenga.

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