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Seguro que en más de una ocasión, han leído en alguno de nuestros artículos, la palabra “descorrelación”. ¿A que nos referimos con este término?.

La correlación, es, en palabras sencillas, la relación en su movimiento o comportamiento, que tienen dos activos entre sí. 

Se dice que dos activos están directamente correlacionados, cuando el comportamiento de ambos activos va en la misma dirección. Imaginen por ejemplo el Banco Santander y el BBVA. Ambos son dos bancos españoles con un tamaño parecido, por lo que en condiciones normales de mercado, es habitual que cuando sube uno, también lo haga el otro y viceversa.

Se dice que dos activos están indirectamente correlacionados, cuando el comportamiento de ambos activos va en direcciones opuestas. Por ejemplo, el Oro y la bolsa. Muchas veces cuando se producen caídas fuertes en bolsa, el Oro suele subir de precio. Es por ello que se considera por muchos inversores como un activo refugio en caso de incertidumbres. 

Se dice que dos activos están descorrelacionados, cuando se comportan de manera totalmente independiente entré sí. Un ejemplo podríamos encontrarlo, en algunas compañías de pequeño tamaño y con un negocio muy localizado o estable, que se comportan de manera totalmente independiente a como lo hagan los grandes índices bursátiles, por ejemplo.

Lógicamente, para tratar de evitar que nuestra cartera se vea afectada por las correcciones de los mercados, además de una buena diversificación de productos, es importante que también tengamos productos que tengan poca correlación entre sí, ya que de nada nos sirve por ejemplo tener una cartera con 20 productos, si todos tienen una correlación directa por ejemplo, pues cuando haya incertidumbres o fases bajistas en los mercados, todos tenderán a tener el mismo comportamiento.

Por supuesto, no existe la descorrelación perfecta, ni tampoco es adecuado que absolutamente todos los activos de nuestra cartera estén descorrelacionados, ya que en ese supuesto, tendríamos una cartera neutra con el mercado, que podría no darnos rendimientos.

Lo ideal, es tener una composición de cartera que nos permita generar beneficios en condiciones favorables del mercado, y que incluya algunos productos que sí tengan ese efecto descorrelacionador que les comentamos.

Muchas veces, este tipo de conceptos teóricos, no son sencillos de llevar a la práctica y puede ser complejo saber como se correlacionan los activos entre sí (falta de información, conocimientos financieros, tiempo…), pero no por ello debemos de pasar por alto este concepto si queremos hacer una inversión adecuada. Cuando hay conceptos que se nos escapan, es bueno acudir a profesionales que nos ayuden a llevarlos a cabo.

En el mundo de las inversiones, suele ocurrir que remar solos” es difícil y en ocasiones no nos conduce a ninguna parte, pero si “remamos en compañía”, es más fácil ir en la dirección adecuada y lograr los objetivos marcados. 

Para cualquier duda o consulta, estaremos encantados de atenderles en nuestra oficina en Zurbano 34, Bajo Exterior Derecha. Puede concertar cita gratuita llamando al 915 48 33 14.

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