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Muchas veces, cuando hablamos de diversificación, comentamos que una de las principales ventajas de esta es que nos ayuda a reducir riesgos. Profundizando un poco en el tema de los riesgo, se podría hacer una división de estos en:

    – Riesgo NO sistemático, que es el riesgo que tiene una empresa en concreto por el motivo que sea (negocio, deuda, especulación, volatilidad…).

Por ejemplo, ¿cual puede ser el riesgo de las acciones de BMW?; pues como podrán suponer, además del propio riesgo de mercado de una acción estándar, BMW tiene un riesgo concreto en el tema de las emisiones de CO2 por ejemplo; ¿Cual es el riesgo de BBVA?; pues en este caso, un riesgo concreto podría ser un número elevado de hipotecas impagadas, por ejemplo.

Este tipo de riesgo No sistemático, es posible minimizarlo con la diversificación, teniendo un numero variado de empresas de distintos sectores económicos.

    ​- Riesgo sistemático, que es aquel riesgo que es imposible de diversificar, aunque tengamos muchos activos diferentes en la cartera. Un riesgo sistemático por ejemplo, es un terremoto de gran magnitud o un ataque terrorista. En estos casos, los mercados sufren un momento de pánico vendedor contra el que no se puede hacer nada.

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