Hace poco, un lector nos comentaba que estaba interesado en constituir un Fideicomiso, pero que no sabía bien cómo llevarlo a cabo. Es por ello que creemos interesante aprovechar este comentario de nuestro lector, para profundizar un poco en el tema.

Lo primero que debemos tener claro, es que un Fideicomiso es un contrato mediante el cual una o varias personas, transmiten una serie de bienes a otra persona (física o empresa), para que los administre en beneficio propio o de un beneficiario durante un periodo de tiempo estipulado en el contrato. Al final del mismo, el administrador de los bienes, transmitirá la propiedad de los mismos al propietario original, a un beneficiario o a otra persona.

Veamos con más detalle las partes que configuran un Fideicomiso:

Fiduciante: es el propietario original de los bienes, y quien formula el contrato de Fideicomiso con la persona o empresa que administrará los bienes entregados.

Fiduciario: es la persona o empresa que se encargará de administrar los bienes entregados por el Fiduciante.

Beneficiario: es la persona que disfruta de los beneficios generados por el Fideicomiso, durante el tiempo que esté estipulado en el contrato.

Fideicomisiario: es la persona que una vez termine el contrato de Fideicomiso, recibirá la propiedad de los bienes. Puede ser el Fiduciante, el Beneficiario u otra persona.

Una de las claves de los Fideicomisos, es que los bienes que forman parte del contrato, no pueden ser perseguidos por acreedores de ninguna de las partes que forman el contrato. Esto es así, ya que en el momento en el que se formula el contrato de Fideicomiso, ninguna de las partes es propietaria de los bienes que forman el mismo.

¿Para que se utilizan los Fideicomisos?

Como habrán podido observar, este tipo de contratos, tienen como objetivo el que una persona pueda disponer a su voluntad de la asignación y distribución de sus bienes durante un periodo estipulado de tiempo, y además aprovechándose de que los bienes que constituyen el Fideicomiso son inmunes a los acreedores tanto de quien los recibe, como los del propietario original, como los del propietario final.

​En muchos casos, la figura del Fideicomiso se utiliza para ceder el beneficio de una serie de bienes, a una persona distinta a la que recibirá la propiedad de los bienes en un futuro.

En otras palabras, un Fideicomiso, sirve para instrumentar donaciones en vida, o para establecer disposiciones de última voluntad entre otras actividades habituales. 

Para cualquier duda o consulta, estaremos encantados de atenderles en nuestra oficina en Zurbano 34, Bajo Exterior Derecha. Puede concertar cita gratuita llamando al 915 48 33 14.

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