Hay ocasiones en las que influidos por un comportamiento positivo y poco volátil de los mercados, tendemos a incorporar inversiones más arriesgadas en nuestra cartera.

Si nuestro perfil de riesgo es alto, esto no supone un problema, ya que cualquier inversor con una elevada tolerancia al riesgo, es capaz de manejar adecuadamente una situación en la que sus inversiones comiencen a perder dinero durante un periodo indeterminado de tiempo.

Sin embargo, el problema viene cuando nuestro perfil de riesgo, no está preparado para tolerar el riesgo que estamos incorporando en la cartera. Generalmente, los perfiles conservadores y moderados, son perfiles de riesgo que encajan en aquellas personas que no están preparadas para ver demasiadas oscilaciones en su cartera, y mucho menos pérdidas durante un periodo prolongado de tiempo. Este tipo de inversores, suelen tener productos en cartera más propicios a sus necesidades, como pudieran ser fondos de renta fija a corto plazo, fondos de gestión alternativa o fondos mixtos.

¿Quiere decir esto que un perfil conservador o un perfil moderado no aceptan nada de renta variable en su cartera?

Realmente, un perfil conservador puro, no debería de tener nada de renta variable en cartera, mientras que un perfil moderado sí que podría incorporar un pequeño porcentaje en su cartera.

Sin embargo, sí vemos un problema importante el hecho de que este tipo de perfiles, adquieran pesos significativos de renta variable en momentos en los que la complacencia del mercado es elevada, ya que es precisamente esta complacencia la que hace peligrosa la inversión en bolsa.

El principal error que podemos cometer si estamos excedidos de riesgo en nuestra cartera, es que dejemos de ver nuestra inversión como algo de largo plazo, y nos obsesionemos con el comportamiento del mercado en el corto plazo. Cuando esto ocurre, y las caídas en las bolsas son de cierta consideración, lo más frecuente es que se tome la decisión de deshacer las posiciones de mayor riesgo de la cartera, aunque ello suponga vender con pérdidas.

Sin embargo, en la mayoría de ocasiones, hemos detectado que este tipo de movimientos de venta, suelen estar provocados precisamente por estar excedidos de riesgo en las carteras y no porque se haya producido una situación realmente justificada.

De hecho, si observamos cualquier mercado importante en los últimos tres años, vemos que los movimientos de “pánico vendedor” que han ocurrido en situaciones como el día del Brexit o la victoria de Donald Trump, han estado sucedidas por fuertes movimientos de recuperación que han dado paso a una tendencia alcista de los mercados.

Así pues, creemos que para no cometer este tipo de errores, hemos de tener siempre controlado el riesgo de nuestra cartera, y que este riesgo debe de estar medido por nuestro perfil de riesgo. Por tanto hemos de tener muy en cuenta que si nuestro perfil de riesgo es por ejemplo moderado, debemos de serlo tanto en fases bajistas del mercado, como en fases alcistas. 

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