Como ya hemos anticipado en nuestro anterior artículo sobre MIFID II (y que les adjuntamos tras este primer párrafo), el asesoramiento que los profesionales de cada Entidad les ofrezcan a sus clientes, alcanzará una relevancia, que quizás hasta ahora no ha tenido.

https://jmgarciarolan.com/2017/12/04/mifid-ii-un-cambio-importante-en-el-sector-financiero/

De un tiempo a esta parte, muchos inversores no han acabado de ver con claridad  lo que realmente implica el asesoramiento. Quizás la gran cantidad de “asesores financieros” que generó la época de crecimiento económico que vivimos hasta el estallido de la burbuja inmobiliaria, no ayudó a ello.

¿Pero, qué es para nosotros el asesoramiento?

Mucha gente puede pensar, que asesorar es indicar que productos van a subir o cuales van a bajar, pero como sabemos que nadie, por mucho nombre que tenga, tiene una “bola mágica”, el asesoramiento debe ir mucho más allá de eso.

En la labor de asesoramiento, quizás el aspecto más importante, es el control del riesgo en las carteras. Para nosotros esto es algo más importante que la selección de productos, ya que va a suponer la primera piedra en la configuración de una cartera. Lógicamente, además de hacer un estudio detallado del perfil de riesgo del cliente, horizonte temporal, necesidades y objetivos; el asesoramiento también implica la configuración de la cartera y otra pieza también muy importante y clave: el seguimiento.

De nada nos sirve configurar una cartera, por muy buena que sea, y no realizar un seguimiento de la misma. En un contexto de mercado, donde cualquier noticia puede afectar a nuestras inversiones, es absolutamente necesario, el actuar sobre las carteras de una manera ágil y flexible.

También hay que tener en cuenta, que es importante optimizar los recursos de los que disponen los clientes, en función de sus plazos de inversión. Por norma general, el patrimonio que desea invertir un cliente, no tiene los mismos objetivos, ya que habrá una parte que querrá destinar a su jubilación, otra parte al corto plazo, a la compra de una vivienda… Para cada uno de esos objetivos, es importante marcar un nivel de riesgo apropiado y hacer una selección de productos acorde con el mismo. 

Por tanto, un asesor financiero, que se limita a indicar los productos que cree que van a hacerlo bien o mal, pero que ni hace seguimiento de las carteras, ni hace un estudio del riesgo de la misma, realmente no está haciendo una labor completa de asesoramiento.

Así pues, MIFID II tiene entre sus objetivos, el fomentar que los asesores financieros y las Entidades, cobren por prestar un servicio de asesoramiento. En nuestra opinión, si ese servicio se ajusta a lo que implica la labor de asesoramiento, en toda su extensión, creemos que el pagar por este servicio, puede aportar mucho valor añadido a las carteras de los clientes, ya que los asesores tratarán de esforzarse al máximo para que el cliente esté satisfecho con el servicio que se le está prestando, lo cual irá en beneficio de los clientes. ​

Además hay otro factor también muy importante dentro de este apartado de costes, y es que aunque la entrada en vigor de MIFID II, traerá consigo un incremento de los costes directos para el cliente (coste del asesoramiento), este se verá compensado con una reducción de los costes indirectos que hasta ahora soportaba (productos más baratos).

Para cualquier duda o consulta, estaremos encantados de atenderles en nuestra oficina en Zurbano 34, Bajo Exterior Derecha. Puede concertar cita gratuita llamando al 915 48 33 14.

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