Seguro que muchos de ustedes, han escuchado últimamente hablar de la bolsa China, quizás más de lo que les gustaría.

Es por ello, que queremos aprovechar y explicarles brevemente, cual es la principal diferencia entre los mercados de Shanghai y Hong Kong.


Las acciones que cotizan en el mercado de Shanghai, se denominan acciones “tipo A”.

Este mercado, tiene un 85% aproximadamente de inversores minoristas, que generalmente operan apalancados (invierten por más capital del que realmente tienen).

Esto hace, que en momentos donde las caídas son importantes, el accionista que ve peligrar sus posiciones y sabe que al estar apalancado no puede aguantarlas, se vea obligado a cerrarlas, y lo haga a mercado, con lo que contribuye a incrementar aún más las pérdidas (hay mucha oferta de papel dispuesta a vender al mejor postor e insuficiente volumen comprador).

Se genera por tanto, un entorno de negociación altamente especulativo, donde el apalancamiento provoca que los movimientos de compra y venta suelan ser muy violentos. 

Además de estar dominada por el inversor minoristala bolsa de Shanghai también tiene la particularidad de que es un mercado mucho más local, donde la gran mayoría de participantes, son accionistas chinos. 
Por otro lado, las acciones que cotizan en el mercado de Hong Kong, se denominan acciones “tipo H”.
Esta bolsa está compuesta en gran medida, por inversores institucionales, y sus movimientos suelen ser más controlados y menos agresivos.

También estaríamos ante un mercado más abierto a accionistas extranjeros, con un perfil menos especulativo y  más orientado a la búsqueda de valores para el medio y largo plazo.

Hace unas semanas, los reguladores chinos, introdujeron un mecanismo de control en sus bolsas conocido como “circuit breaker”, con el objetivo de restar volatilidad a los mercados y controlar las caídas.

Este sistema de control, provocaba que ante caídas importantes, la bolsa pudiera ser suspendida de cotización.

Esta medida, causó el efecto contrario al esperado, y tuvo su punto de inflexión el pasado 6 de enero, cuando a los 29 minutos de cotización y cuando el índice de Shanghai se dejaba un 7%, las bolsas chinas fueron suspendidas. 

Tras ese día, los reguladores eliminaron el “circuit breaker“, algo que consideramos positivo de cara a eliminar factores externos que puedan afectar al natural comportamiento de los mercados financieros.