La semana pasada, hemos tenido importantes referencias a nivel macroeconómico, donde lo que más ha destacado, ha sido sin duda las diferentes reuniones de los principales Bancos Centrales (Europa, EEUU y Japón), que nos dejaron varias conclusiones, pero una misma línea de actuación.

Por un lado, la Fed, que en un principio disgustó a los mercados con su mensaje, dejó detalles que ayudaron a calmar a los inversores.

No habrá cambios en la hoja de ruta para las próximas semanas (parte negativa del mensaje, ya que el mercado ponía en precio sólo una subida de tipos para 2016), si bien se podrán ir haciendo ajustes graduales en la misma, a medida que se vayan conociendo datos económicos que no entren dentro de los límites calculados de antemano.

Esto deja la sensación de que la Fed ha actuado con sentido y sensibilidad, teniendo muy presente que la situación económica, se ha deteriorado ligeramente y que su programa por tanto, debe de flexibilizarse. Si al comienzo de la reunión, las probabilidades de subir tipos de interés en Marzo, rondaban el 50%, al terminarla, se reducían casi a cero.

Un factor de apoyo muy importante, y que se suma al mensaje dejado por el BCE hace dos semanas, en el que Mario Draghi, con el apoyo total del consejo, volvía a ponerse su capa de superhéroe y dejaba la puerta abierta para una revisión del QE en el próximo mes de Marzo, y la posibilidad de nuevos estímulos.

Por otro lado, el vienes, despertábamos con la noticia de que el BoJ bajaba los tipos de interés del país nipón al -0,1% en una decisión que no estaba prevista por el mercado, y que provocó subidas importantes en las bolsas internacionales.

Así pues, el mensaje con el que los inversores cerraban uno de los peores comienzos de año que se recuerdan en las bolsas, es que los Bancos Centrales, son conscientes de la situación, reconocen que se ha producido un empeoramiento a nivel global de la economía, y están dispuestos a actuar en consecuencia.

Por supuesto, esto es un factor que añade una cierta tranquilidad en el corto plazo, especialmente a las bolsas, pero no implica que los diferentes catalizadores negativos que han hecho tambalearse a los mercados en estas últimas semanas, hayan desaparecido. Hay que seguir muy atentos a estos factores desestabilizadores (petróleo, China, leverage loans…) y estudiar la manera de adecuar, según nuestro perfil, el riesgo de nuestras carteras al escenario actual de alta volatilidad e incertidumbre, evitando con ello que los movimientos a futuro de los mercados puedan pillarnos desprevenidos.